Fibras vegetales para restaurar una silla

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Durante años he establecido una relación directa entre los objetos elaborados a partir de fibras vegetales y las vacaciones.

Aún hoy no sé en qué dirección va esta relación. Quizás el motivo es porque los objetos elaborados a partir de materiales naturales me transmiten tranquilidad. O me dan tranquilidad porque los relaciono con las semanas de verano de la infancia en las que el tiempo transcurría a ritmo de calma.

Actualmente creo que poder recuperar muebles de madera en buen estado es una buena opción. Si tienen algunos años, es posible que hayan sido encajados por un artesano de la madera.

En ocasiones veo sillas al lado de los contenedores, en las que su única pieza estropeada es el asiento. Estoy hablando de sillas o asientos hechos a mano con fibras vegetales. Y cada vez que lo veo pienso que es una lástima, que no deberían acabar tiradas en la calle o en un rincón de la planta de residuos.

Hace escasos meses tuve la posibilidad de participar en un taller de encordar y por supuesto que no lo pensé dos veces. Fuí. Me hacía mucha ilusión poder restaurar un objeto tejiéndolo con mis propias manos. Ya he restaurado en otras ocasiones pero nunca un asiento de enea. Ni de ningún otro tipo de fibra vegetal. He de decir que fue una experiencia muy gratificante y cuando lo acabé me sentía muy contenta y satisfecha.

Aprendí mucho en una sola mañana y lo que me gustó especialmente fue trabajar en grupo. Cada cual tenía su silla o sillón para arreglar y aprendimos a trabajar la fibra siguiendo un dibujo básico, sencillo y al mismo tiempo bonito. Es el que véis en la imagen.

María, la organizadora del grupo y maestra artesana nos fue guiando; sabe muchísimo y nos indicaba como colocar la fibra y cómo tensarla para conseguir un asiento consistente. Ella sabe encordar muy bien y además hace otros objetos como pantallas para lámparas, cestos,…todos en fibras naturales.

Además de la técnica de restaurar un asiento, aprendí cuánto tiempo se necesita y cuánta dedicación. El alma que pones en ello da un resultado u otro.

Después de este taller creo, aún con más firmeza, que los artesanos tienen alguna cosa especial, no sé si llamarle alma o dedicación… en la frase de arriba también he dudado… pero lo que sí creo es que algo de ellos queda en cada trabajo que realizan.

Ahora, contenta de haber asistido a este taller y haber concluído la restauración de una silla con asiento de fibras vegetales en su totalidad, estoy pensando en que hacerlo utilizando productos ecológicos es la mejor opción. Tanto al restaurarlo como al usarlo no desprende tóxicos en el aire que respiramos, ni en el que respiran los demás.  En este caso la madera la acabé con ceras de abejas que la dejan excepcionalmente bonita.

Sólo por si sentís curiosidad la silla de la imagen es de tamaño pequeño, de niños y rehacer el asiento me llevó una mañana de domingo (de los de levantarse temprano, eh!?). ¿Os gusta?

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